¿Necesitas de verdad 1 Gb?
El gigabit se vende como si fuera imprescindible. Para la mayoría de las casas es capacidad que se paga y no se usa.
Las cuentas son fáciles. Una película en 4K consume entre 15 y 25 Mb por segundo. Una videollamada de trabajo, entre 3 y 5. Una consola descargando se come lo que le des, pero eso es cuestión de esperar diez minutos más, no de calidad. Suma el peor momento de tu casa: rara vez pasa de 100 Mb simultáneos.
Donde sí se nota la diferencia es en la subida y en la latencia, no en la cifra grande del anuncio. Si trabajas subiendo archivos pesados o juegas en línea, pregunta por la simetría y por el ping, que casi nunca aparecen en la publicidad.
El wifi es el otro cuello de botella. Si el router está dentro de un armario o en la esquina de la casa, contratar más velocidad no arregla nada: llegará igual de mal al fondo del pasillo. Un repetidor decente o un punto de acceso por cable rinde más que doblar los megas.
Y revisa la letra pequeña del pack: los descuentos de los primeros doce meses, el coste del router si te vas, el precio del móvil incluido y la permanencia real de cada línea.